Estrategia antiviral unificada para médicos y el público (Espanol / English)

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Dr Alex Vasquez

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Agradezco a Michael Gonzalez PhD DSc, Kenneth Cintron MD, Annette D'Armata ND por ayudar a traducir

 

Publicado anteriormente: Vasquez A. Estratègia antiviral unificada por medicos y el publico. Revista Internacional de Nutricion Humana y Medicina Funcional. 2014:v2(q4);p1 (ASIN: B00P5AB5RW) PDF


Historia y perspectivas
Como médicos lo que aprendemos en la escuela de medicina acerca de las infecciones virales se resume en los siguientes títulos de cursos: 1) Microbiología, 2) Patología, y 3) Farmacología. Siguiendo estas instrucciones, los tratamientos que usamos son 1) saneamiento, 2) vacunas y 3) medicamentos antivirales, respectivamente. Basado en la formación médica y mi experiencia con otros médicos, les sugiero aquí que más la mayoría de los médicos capacitados son — al menos por su entrenamiento formal — incapaces de ver más allá de las opciones limitadas a las que fueron expuestos. Lo que me gustaría hacer en el presente artículo es ampliar los horizontes conceptuales y terapéuticos mediante una estrategia estructurada antiviral que incluye el saneamiento, vacunación y medicamentos antivirales previamente mencionados, pero que se extiende más allá de estas opciones limitadas. Los datos clínicos (por ejemplo, dosificación y contraindicaciones) de esta estrategia, apoyo y referencias adicionales están disponibles en formato digital constantemente actualizado [1]; el propósito de este artículo es proveer una estrategia para cambiar el paradigma actual de la estructura.
    El hecho de que la mayoría de médicos no se les enseña acerca de la ciencia de la nutrición en la Facultad de medicina es conocido públicamente.[2] Por lo general, la mayoría de los estudiantes de medicina leen solamente un capítulo sobre patologías causadas por deficiencias nutricionales extremas, pero aprenden esencialmente nada acerca de nutrición terapéutica y cómo puede ser aplicada en la prevención y tratamiento de la enfermedad. ¿Ignorando nutrición obliga a médicos por desconocimiento a confiar demasiado en medicamentos y cirugía? ¿Sería la salud pública mejor servida si se distribuye información sobre la prevención de infecciones virales y beneficios nutricionales para que los pacientes y médicos por igual tengan más opciones terapéuticas? ¿Estamos tratando insuficiencias nutricionales con medicamentos?
    Lo que me he dado cuenta a través de los diversos programas de doctorado que he asistido es que la capacitación clínica en el tratamiento de infecciones virales sigue siendo en su mayoría fenomenalista y enigmática, en lugar de descifrada y estructurada. Como educador, investigador y escritor, he aprendido a través de la experiencia que para estructurar efectivamente la información de tal manera que la accesibilidad y la retención de la información se ve reforzada por los estudiantes/lectores (por ejemplo el acrónimo MYBESTPLAIDFIG para la inmunomodulación nutricional [3] y FINDSEX ® por tratamientos integrativos contra inflamación [4]). Mi propósito principal al escribir este ensayo es demostrar una estrategia única y estructurada antiviral y proporcionar ejemplos representativos de su aplicación práctica.
    En lugar de ver las infecciones virales de una manera que es fenomenalista y enigmática y por lo tanto, difícil de manejar, llevando a estrategias de prevención y tratamiento inefectivos, nosotros debemos disminuir la complejidad del proceso infeccioso. Hacerlo – al menos en la forma que he descrito – en la cual nos da cuatro áreas en las cuales podemos enfocar nuestros esfuerzos: 1) contra el virus directamente, 2) bloqueando la replicación viral, 3) apoyando la función inmune y 4) apoyando la salud celular y de todo el cuerpo. Estos son ilustrados en el diagrama adjunto y brevemente descritos y ejemplificados en los cuatro apartados respectivos que siguen.

 Estrategia antiviral multicomponente

  1. Ataque directo al virus: Atacar directamente el virus ha sido el foco de los esfuerzos  de salud pública y la práctica médica a través de saneamiento, vacunación y – más recientemente – el uso de medicamentos antivirales específicos. Varios nutrientes y productos botánicos también son muy efectivos para atacar directamente las infecciones virales, y daré dos ejemplos aquí. El mineral selenio tiene un amplio margen de seguridad y proporciona beneficios antivirales a través de varios mecanismos, dos de los cuales bloquean  la replicación viral y también bloquean la mutación viral; beneficios antiinfecciosos clínicos son probados en seres humanos con VIH/SIDA.[5] La medicina botánica y té de hierbas Glycyrrhiza glabra ha demostrado eficacia antiviral en estudios experimentales y ensayos clínicos en humanos contra varios patógenos virales diferentes, incluyendo el virus de la hepatitis B (VHB), virus de la hepatitis C (VHC), virus del herpes simple (VHS), un virus de influenza, virus de inmunodeficiencia humana (VIH-1), el síndrome respiratorio agudo severo (SARS)-relacionados con el coronavirus, virus respiratorio sincitial, arbovirus, virus de la vaccinia y virus de la estomatitis vesicular [6]; este botánico tiene una excelente historia de seguridad que abarca varios miles de años, con  pocos efectos adversos incluyendo un efecto de pseudoaldosterona (agotamiento de potasio y retención de sodio) y un descenso de testosterona, efecto y mecanismo de acción incluyendo vía la unión del virus, inhibición de la replicación viral, mejora de la inmunidad, la inhibición de la inflamación y el bloqueo de actividad de enzimas específicas. Botánicos y nutrientes antivirales pueden utilizarse solos, en combinación y junto con medicamentos para beneficios aditivos y sinérgicos.

  2. Bloqueo de la replicación viral: Inhibición de la replicación viral es el objetivo terapéutico de muchos fármacos antivirales, mientras varios nutrientes también pueden proporcionar un efecto similar. Debido a que los virus son incapaces de replicar por si solos y por lo tanto deben contar con una maquinaria genética y de síntesis de su anfitrión humano para su replicación, nutrientes que modulan la expresión genética pueden tener valor terapéutico, es decir mediante la metilación del ADN y bloqueo del factor de transcripción NFkB. Los pocos nutrientes que promueven la metilación del ADN y que también han demostrado eficacia clínica contra las infecciones virales incluyen el ácido fólico [7] (ahora utilizado clínicamente en las formas de ácido folínico y metilo y 5 metil folato), vitamina D3 [8], betaína y S-adenosil-metionina.[9] inhibición del NFkB como mecanismo efectivo antiviral ha sido probada, con dos ejemplos: NAC (acetil-l-cisteina) contra gripe [10] y el ácido lipoico contra hepatitis viral y el VIH.[11]

  3. Apoyo a la función inmune: El funcionamiento y regulación del sistema inmune es fuertemente dependiente del estado nutricional óptimo y sin una nutrición adecuada, el sistema inmunitario está inclinado simultáneamente hacia hipoactividad (inmunodepresión inducida por deficiencia o insuficiencia) y la hiperactividad que se manifiesta con inflamación y autoinmunidad.[12] Las carencias son muy comunes en la población general y contribuyen a epidemias de enfermedades infecciosas e inflamatorias. Ensayos clínicos en humanos usando nutrientes solos o en combinación para apoyar la función inmune en general han demostrado eficacia contra las enfermedades infecciosas y con una seguridad excepcional, especialmente el uso de glutamina, proteína, vitamina A, vitamina D, zinc y aceite de pescado.[13] Ha sido demostrado en varios casos que los suplementos nutricionales mejoran la respuesta inmunológica a las vacunas; por ejemplo, fue observado que cistina y teanina aumentan la seroconversión de vacunación contra la influenza en las personas mayores. [14]

  4. Apoyo a la salud celular y corporal: Las infecciones virales tienen numerosos efectos adversos sobre la salud celular y todo el cuerpo. Consecuencias intracelulares de infecciones virales incluyen la disfunción mitocondrial [15] y estrés del retículo endoplasmático [16], que se manifiesta clínicamente como inflamación prolongada, la fatiga y – probablemente – en el caso de infecciones por herpes simple, la enfermedad de Alzheimer.[17] Entre las más de 30 intervenciones para mejorar la función mitocondrial y aliviar el estrés del retículo endoplasmático, vemos que el ejercicio, las dietas bajas en carbohidratos, ácido lipoico, coenzima Q-10 y acetil-l-carnitina son preeminentes por su seguridad, eficacia y beneficios colaterales.[18]  La manipulación osteopatíca, quizás mediante la promoción del mejoramiento de la respiración y el flujo linfático y la distribución de las quimiocinas, también ha demostrado beneficio en el mejoramiento no farmacológico de las enfermedades infecciosas.[19]

 

En resumen, mediante el uso de una estrategia estructurada antiviral, las intervenciones farmacológicas y no farmacológicas pueden aplicarse con mayor eficacia clínica y de salud pública, aliviando las cargas de estas enfermedades infecciosas clínicas, sociales, financieras y políticas.
 
Conclusión y aplicación
Los brotes recientes internacionales de infecciones virales han hecho una cosa muy clara: necesitamos una nueva estrategia antiviral en los tiempos modernos para combatir estos nuevos flagelos virales en curso; la pandemia de propagación de estas infecciones en 2014 es prueba de que las medidas médicas habituales y las de salud pública de saneamiento, la vacunación y medicación son insuficientes. Para la mayoría de médicos y  funcionarios de salud pública, éstas han sido las herramientas utilizadas contra las infecciones virales con la más reciente adición de fármacos antivirales molecularmente orientados específicamente para cada virus. Bajo esta premisa la estrategia antiviral ideal sería tanto en general y específicamente eficaz, ampliamente disponible, de bajo costo y con pocos o insignificantes efectos adversos e interacciones. Mi propósito de escribir este ensayo no es discutir, ni debatir el saneamiento ni vacunas, ni medicamentos, sino señalar otras estrategias de intervención que pueden beneficiar el paciente además de la salud pública. Estas intervenciones basadas en evidencia han demostrado seguridad, eficacia y rentabilidad con amplia e inmediata disponibilidad internacional y generalmente insignificantes efectos adversos y no interacciones con medicamentos y enfermedades.

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